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La Coctelera

Nimaima, la ruta de la aventura

Las manos sujetan fuertemente  las cuerdas y el arnés, aquí se puede aplicar el dicho que la vida pende de un hilo, el descenso en roca mojada es uno de los deportes que más apasiona a los visitantes de esta región panelera; esta es Nimaima, donde la adrenalina es parte de la vida.

La aventura en Nimaima inicia a las 6 de la mañana cuando se debe alistar, el vehículo, revisar los elementos de seguridad, y llevar la ropa y zapatos más desgastados,  por si acaso se los lleva el río o se dañan en alguno de los deportes extremos que allí se realizan.

La salida se puede realizar por la calle 80 y tomar la vía que de Bogotá conduce a la Vega, allí se llega al alto del Vino, donde la niebla parece fundirse con las nubes,  la visión para los viajeros se torna un poco peligrosa, y el frío de la zona se cala en los huesos,  pero unos kilómetros más abajo cuando el vehículo inicia su sección de vueltas interminables, que dan la sensación de Deyabu porque todas parecen las mismas, se divisa un pequeño grupo de casas y un nuevo paisaje se observa a través de la ventana, ahora la temperatura ha cambiado y es preciso dejar de lado la chaqueta que llevabas encima.

Hora y cuarto después de haber emprendido el viaje se llega al municipio de la Vega, ubicado a 54 kilómetros de la capital colombiana, este lugar ofrece los mejores roscones resobados de la región y es una parada obligatoria para cualquier viajero.

Saliendo de la Vega por la vía que lleva hasta Villeta se debe tomar una carretera cuesta arriba, es una vía angosta y en muchos tramos se encuentra sin pavimentar, lo que hace que la velocidad del vehículo disminuya y las ventanas del mismo se cierren para evitar el contacto con el polvo, minutos más tarde se llega al municipio de Nimaima, ahora el reloj marca las 8:20 a.m.

Nimaima es un pueblo pequeño que está ubicado sobre una superficie montañosa y por tanto sus calles son empinadas, el lugar huele a panela dado que es uno de los municipios paneleros de la región, y su paisaje asemeja el de un paraíso, rodeado de verde y con gran cantidad de cultivos de caña y árboles frutales. Su clima promedio es de 24 grados centígrados, ideal para el desarrollo de turismo.

A la entrada del pueblo se encuentra la única piscina del municipio, un sitio donde también se ofrece servicio de hotel o para los más osados zona de camping, y es aquí donde se encuentran los guías que te llevarán a vivir experiencias extremas.

La primera actividad  de la ruta de aventura es el canotaje, primero se es transportado  en un campero hasta el río Tobia, que está ubicado a 20 minutos bajando por una carretera destapada al occidente de Nimaima, de allí se llega a un cruce que divide la vía a los municipios de La Peña, Tobia y  Nimama; aquí los instructores bajan la balsa, los remos, y todos los accesorios dispuestos para este deporte y luego se deja la carretera principal y se desciende por una quebrada, hasta llegar a la orilla del río. Las instrucciones de los guía son básicas informan cómo se debe reaccionar si la balsa da vuelta y cuál es la forma de proceder en y de caer al agua y necesitar rescate. Lo único claro es que el remo es el mejor aliado en esta travesía.

El recorrido inicia tomando posesión de uno de los lados de la balsa amarilla con azul, con espacio para entre 6 y  10 personas, si no tienes mucha fuerza en los brazos es mejor que te ubiques en la parte de atrás porque los capitanes son quienes dirigirán al equipo y recibirán el mayor impacto del agua.

El color del río Tobia es oscuro, y no se debe a un alto nivel de contaminación, sino que toma su color de las arenas grises que corren por él. Sus caudales varían dependiendo de lo ancho o estrecho del sector, y son estos últimos los que se deben aprovechar para que la adrenalina se eleve.

Al comienzo las aguas poco turbias,  generan la sensación de que ésta es una actividad suave, como para principiantes, pero a medida que se avanza el agua parece cambiar y justo en este momento el instructor anuncia la llegada de un rápido, todos deben remar al mismo tiempo, pero el agua es más veloz y golpea fuertemente los cuerpos de los deportistas y se tiene la sensación que caerán al agua, pero en lugar de ello se escuchan gritos de celebración y los remos se alzan como señal de victoria.

Durante el viaje, esta escena se repite una y otra vez, hasta alcanzar a una de las zonas donde las aguas del río se muestran calmadas y es el sitio ideal para tomar un pequeño baño; de vuelta a la balsa los participantes se preparan para culminar su viaje en el municipio de Tobia  después de 45 minutos de aventura.

Antes de continuar con la aventura, es preciso comer algo y reponer las fuerzas; aunque las opciones en gastronomía no son muy variadas, un plato de carne, ensalada y papa a la francesa pueden ayudar. Ahora es la 1 de la tarde y el sol en todo su esplendor marca su máxima temperatura.  

La segunda actividad a realizar es el torrentismo, un deporte exigente en el que se debe descender por una cascada de agua dulce de 50 metros, conocida como El Escobo. Para llegar a la zona hay que ir desde Nimaima por una carretera destapada hacia el norte del municipio y luego caminar entre 10 y 15 minutos por senderos que conducen al punto de partida del descenso.

Rodeado de árboles y con el arrullo del agua los instructores explican el proceso del descenso, en donde asegurado con arnés y de espaldas se deberá llegar hasta el final de la cascada, una vez se tiene el casco y las cuerdas sujetas al cuerpo, la única opción es esperar el turno.

A pesar de las piedras lisas y el agua cayendo por la cara es una actividad que no tiene mayor peligro, sin embargo la altura y la presión del agua sobre el cuerpo hace que la actividad se torne compleja y en algunos casos se renuncie a la idea de bajar, para otros en cambio esta es la aventura que buscan y dando pequeños saltos de espaldas van deslizando sus manos sobre la cuerda y poco a poco van descendiendo, hasta que llegan a una superficie plan donde son recibidos por un guía.

La cascada transparente forma al final de su caída un pozo de por lo menos un metro de profundidad, es el sitio ideal para refrescarse un poco después del desgaste del día. Una vez todos los participantes finalizan su descenso se debe subir por un camino arriero, hasta alcanzar la carretera en donde está el carro que los retorna nuevamente al pueblo.

Son las 4 de la tarde y es hora de dejar este bello municipio, que ofrece muchas más actividades de aventura, el cañoning, cannopy, Rappel y Kayak son las opciones para un nuevo viaje.

Nimaima al extremo

Las utopías y los polo a tierra de Esteban

Nació un jueves 21 de marzo de 1991, en la ciudad de Medellín bajo el signo de Aries, como buen ariano le encantan los retos, las nuevas ideas y la independencia, él es Esteban Alvarán, un joven estudiante de comunicación social, apasionado por el periodismo político y social.

Sus raíces y su familia

Como buen paisa ama su tierra y goza de ella cada vez que le es posible, dejo la ciudad cuando apenas tenía tres años, pero a pesar de las distancias aprovecha las vacaciones para volver a aquel lugar que lo llena de tantos recuerdos, algunos buenos como las anécdotas que vivió cuando sólo tenía dos años y su mamá le había regalado una moto en la que Esteban disfrutaba bajar por una calle empinada mientras su familia se preocupaba ante el temor de verlo caer por las escaleras que estaban al final de esta, pero él siempre era más cauto y giraba antes de alcanzarlas, otros recuerdos en cambio no son tan agradables por ejemplo recuerda a Felipe un amigo suyo que murió cuando tenía seis años a causa de un cáncer en los huesos. De Medellín le encantan sus mujeres, el clima y en ella reposan unos de sus grandes amigos.

Es el segundo hijo de la familia Alvarán-Marín, constituida por su padre Benjamín  Alvarán, su madre María Marín y su hermana Lina Alvarán.

Benjamín su padre, tiene un papel protagónico en la vida de Esteban, creció a su lado con una relación muy cercana,  ha apoyado todas sus iniciativas e incluso es considerado como su héroe dado que le ha enseñado cosas realmente importantes y trascendentales, además considera que es una persona de la que nunca dejará de aprender y con quien consulta todas sus decisiones.

La relación con su mamá también es muy cercana a pesar de las distancias, ella vive en el extranjero pero esta no es excusa para que entre los dos exista una relación basada en la comunicación a través de la tecnología.

Uno de sus sueños de niño más representativo era ser bombero y aún hoy reconoce que le gusta este oficio, fue hincha de Santa fé y le encantan las hamburguesas. 


Miguel, es el hijo de Lina hermana mayor  de Esteban, con su pequeño sobrino lleva una relación  muy fraterna, y una de las personas a quien él más adora.

Entre sus hobbies se encuentra la guitarra, aprendió a tocarla de forma empírica cuando era muy pequeño utilizando como herramienta el Internet, y bajo la influencia de James Henry, lo define como un instrumento encantador y una pasión chévere.

Otra de sus aficiones son las artes escénicas, desde niño se sintió muy interesado particularmente con las tablas, desde los 13 años ingreso a escuelas de artes dramáticas y formó parte de la academia Julio Cesar Luna. Su influencia en este campo ha sido tan marcada que incluso fue una de sus alternativas de vida luego de graduarse del colegio Liceo Cervantes en Bogotá.

Una profesión para un bien social

A pesar de su pasión por las artes escénicas  descubre su potencial para los temas de comunicación social y es por ello que decide inscribirse en la facultad de comunicación de la Universidad Politécnico Grancolombiano, porque consideró que a través de ella podría tener contacto con sus otras opciones de estudio como las artes y las ciencias políticas.

Le gusta mantenerse informado de la actualidad nacional y particularmente en los temas de política, desearía convertirse en analista político y  su aspiración es generar cambios en el país. No se visualiza como político, por el contrario considera que como comunicador puede aprovechar las expresiones del ser humano y obtener un bienestar para la sociedad.

Esteban es una persona humanista,  le interesan los problemas sociales del país, cree que es posible lograr cambios estructurales y que Colombia merece un cambio en su política y que sólo con la participación de todos se puede tener una mejor sociedad.

Sus amigos y familiares lo definen como una persona con grandes valores humanos y especial afecto por sus seres cercanos, a su vez describen que es muy centrado y claro en sus acciones de vida, que siempre sabe lo que quiere, a donde desea llegar y no se deja afectar por nada.

Sus compañeros de clase y profesores se refieren a él como alguien inteligente, que le gusta generar debate, que no traga entero, que hace buenos análisis y ante todo que es una buena persona. 

Es director y cofundador de La Lupa, un medio de comunicación online, que fue concebido como un sueño. Esteban nunca deseo ser comunicador y periodista para formar parte de las nóminas de Caracol, RCN o El Tiempo, siempre quiso tener su propio medio, que fuera independiente y a través del cual pudiera influir de forma directa en la sociedad, y por ello nace La Lupa un medio alternativo e innovador.

Hoy en día su vida transcurre entre el estudio, el trabajo en Sime Logística Ltda. Una empresa que organiza eventos, sus artículos en la Lupa y sus amigos.

Sus actuales proyecciones profesionales están enfocadas a continuar como periodista, no se visualiza como reportero sino que busca un periodismo de investigación, continuar con La Lupa como elemento que construye opinión, en donde se pueda cambiar la sociedad y tener un país mejor.

Para Esteban la vida apenas empieza y su futuro es muy promisorio ya ha sido mucho lo que ha construido y lo que ha demostrado ser capaz de hacer; éste amante de las artes escénicas, apasionado por el periodismo y la política, emprendedor, consagrado a su familia y a sus amigos, seguirá construyendo su historia de vida, la que él desea alcanzar.

 Fotos: Lina Alvarán

“EL Niño” más travieso de la sabana de Bogotá

Fuentes hídricas cada vez más secas, altas temperatura en el día, fríos intensos en la noche y heladas en la madrugada, son algunos de los cambios más notorios en la sabana de Bogotá como consecuencia del fenómeno de "El Niño", las repercusiones sociales, económicas y ambientales se agudizan día a día.

Los tres últimos meses han traído consigo amplias pérdidas en diversos sectores de Cundinamarca, y este fenómeno da cuenta de la poca preparación de la región para afrontar una de las épocas más secas de los últimos años; que temporada a temporada se parece más a un circulo vicioso en el que miles de personas del centro del país resulta afectadas, pero que pocos son consientes de ello. 

Ausencia de agua

Según el Boletín  informativo No 10 del 4 de marzo de 2010, sobre el monitoreo del Fenómeno de "El Niño" del IDEAM, en los departamentos de la región Andina entre los que se encuentra Cundinamarca se ha identificado una disminución en el déficit de lluvias que alcanza entre un 40% y un 70% comparado con el mismo periodo del año anterior, lo que ha ocasionado problemas no sólo para la agricultura sino que en algunos municipios se ha generado desabastecimiento de agua. 

Según el director de la Unidad Administrativa de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias de Cundinamarca,  Jaime Matiz Ovalle, los municipios más afectados por el desabastecimiento de agua son La Mesa, Viota y Vergara.  Y esto ha constituido una de las preocupaciones más altas por los inconvenientes que causa en la población.

Para el Ingeniero Humberto Hernández de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, el nivel de los principales embalses de la región como el Neusa, Sisga y Chingaza, han llegado a niveles inferiores a los históricos alcanzando un 25% de su capacidad, lo que hasta el momento no representa mayor peligro para el racionamiento de energía, pero que de continuar la sequia es muy probable que algunos municipios deban iniciar con este proceso.

Otro de los hechos más impactantes en el área ambiental son los incendios forestales que dejan como resultado 6.291 hectáreas destruidas entre el primero de enero y el 3 de marzo, convirtiendo a Cundinamarca en el tercer departamento más afectado a nivel nacional. El municipio de Úbala, es la zona con mayor  cantidad de áreas de bosque nativo afectada por incendios con un total de 1.782 hectáreas quemadas.

"Los incendios forestales son nocivos para los ecosistemas ya que ocasionan una degradación de los suelos, destrucción de la flora y fauna y el tiempo de recuperación de la tierra puede variar entre 10 y 20 años dependiendo de la magnitud y profundidad de estos", afirmó Gabriel Gamboa, profesor universitario de Cultura Ambiental de la Universidad Politécnico Grancolombiano.

De acuerdo con los registros del IDEAM,  durante febrero algunas ciudades de la región Andina presentaron uno de los mayores ascensos de temperatura alcanzando valores por encima de los promedios históricos para este mismo mes.

Y consecuencia de ello es la situación actual de  los páramos que no han escapado a estos efectos y actualmente el departamento que reporta mayor número de hectáreas afectadas es Cundinamarca con cerca de 1.008.

La economía de los campesinos la más afectada

Las altas temperaturas registradas en el día y las heladas en las madrugadas han sido los principales obstáculos para los empresarios agrícolas.

Según declaraciones de Rafael Mejía, Presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultores, este Fenómeno ha impactado fuertemente el Altiplano Cundiboyacense y en particular la producción de los alimentos agrícolas de ciclo corto como el maíz, la papa y las hortalizas.

Por su parte Augusto del Valle, gerente de la Federación Colombiana de Productores de Papa, Fedepapa, dice que todavía  no se ha podido realizar el inventario de las pérdidas económicas generadas en este periodo, básicamente porque el problema todavía no se ha solucionado y por lo menos durante este mes continuará aumentando las pérdidas de los agricultores.

La región de Guasca una de las zonas del país con mayor riqueza hídrica y que provee de agua la represa del Tomine, una de las principales fuentes de agua para el acueducto de Bogotá es uno de los lugares en donde el Fenómeno del Niño ha generado grandes pérdidas.

Juan Manuel Escobar, es un campesino de esta región y narra que "Antes de empezar el verano en mi finca sacábamos 320 litros de leche diaria, hoy no llegamos sino a los 80 litros", por cuenta de estos sus pérdidas mensuales oscilan entre 6 y 8 millones de pesos y dice que prefiere no sacar las cuentas exactas para no atormentarse más.

La falta de pasto y agua para alimentar  las vacas son sólo algunos de sus problemas, porque a esto se le suma la carencia de dinero con que comprar otro tipo  de alimentos como zanahorias para dar alimento a sus animales. El intenso verano ha generado que los precios de la carga de Zanahorita se hayan triplicado en tan solo  dos meses.

Crece el problema social

Además de repercutir sobre la economía  y el medio ambiente el Fenómeno de "El Niño" ha traído consigo otros problemas a los habitantes de la Sabana, las pérdidas en los cultivos ha dejado sin empleo a miles de familia, como en el municipio de Úbate en donde según la Sociedad de Agricultores de Colombia alrededor de 20.000 familias que viven de la leche han sido afectadas.

La salud también ha constituido un problema para los habitantes de la Zona, según el boletín No 10 del IDEAM "el Fenómeno de El Niño favorece en algunas zonas  el incremento de enfermedades tropicales como el dengue y la malaria".

Las oleadas de calor también  producen deshidrataciones, especialmente en esta zona del país cuyas temperaturas promedio es de 13,5 grados centígrados y en los últimos meses ha habido días en que la temperatura alcanzó los 25 grados centígrados. Para la doctora, María Rosa Acosta la exposición al sol produce insolaciones y trae consecuencias nocivas para la piel debido a los rayos ultravioleta. Los incendios por ejemplo también producen problemas respiratorios, en las personas que habitan cerca de las zonas quemadas.

La baja producción impulsada por las pérdidas del sector agrícola  a causa de bajos recursos de los campesinos para invertir en nuevas cosechas, se ven reflejados en el incremento de los precios de algunos alimentos como la papa y las hortalizas.

En el mercado de Zipaquirá, Martha López comerciante de frutas y verduras asegura que el kilo de papa que en diciembre costaba $600, hoy alcanza la suma de  los $1000, impulsada porque la oferta de los agricultores ha disminuido en esta zona del país.

De acuerdo con las últimas cifras del Sistema de Información  de Precios del DANE, los precios al consumidor durante febrero aumentaron un 0,83%. Los gastos básicos con mayores incrementos fueron: zanahoria (69,36%); papa (30,30%); otras hortalizas y legumbres frescas (25,81%); otras frutas frescas (11,86%).

 

La posición del Gobierno para atender esta emergencia, no ha sido la mejor, según describe Augusto del valle  "En esta oportunidad no hay subsidios ni compensaciones para los campesinos, la  única ayuda vigente es prorrogar los créditos para sembrar".

Este argumento lo comparte Juan Manuel Escobar quien afirma que las ayudas no son las mejores y que el Gobierno ha solicitado que los campesinos reporten sus pérdidas, pero que los ellos no lo hacen porque posteriormente se aumentarán sus impuestos.

Entre tanto el medio ambiente continuará afectándose, la posibilidad de mejorar los resultados económicos de los agricultores será cada vez menor y los consumidores tendrán que seguir pagando los productos agrícolas a precios más altos.

Por ahora estos problemas se agudizan cada día más y la única esperanza es que este Fenómeno llegue a su fin, y que las lluvias vuelvan sobre la sabana, sin embargo las esperanzas parecen estar un poco lejos debido a que según los registros del IDEAM "El Niño" puede prolongarse hasta mitad de año.